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¡El PLAN para los Seguidores del CAMINO!
por Robert Schmid
¿Quiénes son los Seguidores del CAMINO? Jesús enseñó acerca de dos caminos – el camino espacioso que lleva a la perdición y el camino angosto que lleva a la vida (Mt 7:13-14). Luego dijo: “Yo soy el Camino”. En otras palabras, los Seguidores del CAMINO, son los seguidores de Jesucristo, ya que Jesús es el único CAMINO hacia Dios (Juan 14:6).
Pero Dios no solamente nos brindó el CAMINO a través de Su Hijo Primogénito, sino que también diseñó y nos entregó un PLAN paso a paso a través del cual los Seguidores del CAMINO llegarán a Dios. ¿Cuál es ese PLAN? Dicho PLAN comienza cuando Dios le entrega los Diez Mandamientos a Su pueblo elegido – Israel. Son tan solo Diez Mandamientos, pero engloban todo, definiendo cómo amar a Dios en los primeros cuatro, y cómo amar a tus semejantes como a ti mismo, a lo largo de los últimos seis (Ex 20:1-17).
Específicamente, el PLAN comienza con el cuarto mandamiento que dice: “Acuérdate del día de reposo y santifícalo.” El cuarto mandamiento es el mandamiento de prueba ya que no existe ninguna razón lógica para este mandamiento, solamente: “Si me amas respetarás mis mandamientos.” Aquellos que no lo recuerdan y respetan el día de reposo o sábado semanal no aman a Jesús. Hay muy pocos cristianos en el mundo que respetan el día de reposo semanal, pero aún hay muchos menos que han avanzado y respetan también los días de reposo o sábados anuales. En Lev. 23 el Señor dice: “Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes del Señor las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas:” Luego comienza con el Sábado semanal, seguido por los siete Sábados anuales.
Los siete Sábados anuales están divididos en tres y cuatro y constituyen el PLAN para los Seguidores del CAMINO. Los primeros tres Sábados anuales son: La Pascua (Pesaj), Días de los Panes sin Levadura y Pentecostés. Estos tres Sábados anuales se llevaron a cabo literalmente en el primer siglo y nosotros los rememoramos al conmemorarlos y celebrarlos.
El PLAN comienza con la Pascua o Pascua judía (Nisan 14). El significado de la Pascua es que Dios hace algo por nosotros que nosotros no podemos hacer por nosotros mismos. Dios no toma en cuenta nuestros pecados, porque hemos aceptado a Jesucristo quien ha pagado con la pena de muerte por nosotros.
El día inmediatamente posterior a la Pascua es el primer día de los Panes sin levadura, un día de guardar (Nisan 15). La importancia de este día es que Dios espera que nosotros hagamos algo que Él no hará (no puede hacer?) por nosotros. Comenzando con el primer día de los Panes sin Levadura debemos identificar y eliminar la levadura, símbolo de pecado, de nuestra vida. El pecado, de la misma forma que la levadura, impregna todo el cuerpo y debe ser eliminado identificando al pecado y respetando los mandamientos. Obviamente, la tarea de eliminar el pecado no es un requisito de un solo día, y por lo tanto Dios nos dio siete días de Pan sin Levadura, simbolizando un requisito para toda la vida.
Como Dios puede ver que nos tomamos seriamente el problema del pecado, y sabiendo que no tenemos el poder para eliminar los pecados por nosotros mismos, Él planificó para nosotros un tercer Sábado anual, Pentecostés (50 días desde los Días de Pan sin Levadura). En el día de Pentecostés Dios nos dará un obsequio, el regalo de Su Espíritu Santo el cual nos dará el poder necesario para poder sobreponernos al pecado y poder respetar los mandamientos.
¿Cuál es la importancia de los primeros tres Sábados anuales? La importancia es que están diseñados para cambiarnos personalmente.
Cuando analicemos los siguientes cuatro, nos daremos cuenta que éstos tienen un propósito diferente. Los siguientes cuatro Sábados anuales son: Trompetas, Expiación, Fiesta de los Tabernáculos y Último Gran Día. Estos Sábados anuales pertenecen al futuro y los anhelamos cuando los celebramos.
El siguiente acontecimiento en el PLAN es la Fiesta de las Trompetas (Tishri 1), cuando sonará la Trompeta, y será escuchada en el mundo entero, y cuando Jesucristo descenderá del cielo a la tierra.
El siguiente acontecimiento en el PLAN es el Día de Expiación (Tishri 10), cuando una de las primeras tareas que Jesús llevará a cabo será eliminar a Satanás como dios del mundo desterrándolo durante 1000 años a un lugar donde nunca más podrá engañar a las naciones.
El siguiente acontecimiento en el PLAN es la Fiesta de los Tabernáculos (Tishri 15-21), cuando Jesucristo gobernará la tierra, como Rey de reyes y Amo de amos durante los próximos 1000 años, simbolizados por los siete días de la Fiesta de los Tabernáculos.
El último acontecimiento en el PLAN es el Último Gran Día (Tishri 22), cuando todos aquellos que han muerto sin haber conocido a Jesucristo, tendrán esa primera oportunidad de aceptar o rechazar el trabajo de expiación de Jesucristo.
¿Cuál es la importancia de los últimos cuatro Sábados Anuales? La importancia es que han sido diseñados para cambiar el mundo.
No tenemos idea de cómo sería el mundo sin la influencia de Satanás, simplemente sabemos que será maravilloso y muy atractivo.
Por lo tanto, el PLAN comienza con la Pascua y los primeros tres Sábados anuales que ocurrieron literalmente 2000 años atrás, están diseñados para cambiarnos personalmente. El PLAN continua con las Trompetas y los siguientes cuatro Sábados anuales que están aún por venir, y que han sido diseñados para cambiar el mundo.
Jesús estableció la Pascua en el Nuevo Testamento en la víspera, el comienzo del 14º día del primer mes. Horas después en este mismo día, durante la tarde, el Hijo de Dios libre de pecado fue crucificado y murió por nosotros los pecadores.
Uno puede haber respetado la Pascua por muchos años, pero como podemos ver en nuestro ejemplo Jesucristo, debemos respetar la último Pascua antes de morir. Podemos conocer el PLAN y seguir el PLAN, pero si no seguimos el PLAN hasta el final y respetamos la último Pascua antes de morir, no tiene ninguna importancia cuántas Pascua hayamos respetado. ¡Habrán sido en vano!
En última instancia el PLAN, para los seguidores del CAMINO, ha sido diseñado para cambiar a seres humanos físicos y pecadores en seres de Dios espirituales y sin pecado. Que Dios acelere la llegada de ese día.
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